Relajación progresiva

Relajación progresiva

Un médico de Chicago llamado Edmond Jacobson publicó en 1929 un libro al que tituló “Relajación Progresiva”. En él describía su técnica de relajación muscular profunda, la cual, según afirmaba, no requería de imaginación, fuerza de voluntad ni sugestión.

Partamos de la base de que es imposible que coexistan la sensación de bienestar corporal y la de estrés mental. La respuesta de nuestro cuerpo a la ansiedad provoca pensamientos y actos que comportan tensión muscular. La relajación progresiva de los músculos reduce la frecuencia cardíaca, la respiratoria y, cuando se realiza de modo correcto, puede llegar a tener el mismo efecto que un fármaco que actúe reduciendo la ansiedad.

Según los especialistas en ésta técnica, se han conseguido excelentes resultados en el tratamiento de la tensión muscular, la ansiedad, el insomnio, la depresión, fatiga…

Veamos un ejercicio sencillo introductorio a la relajación progresiva. Puedes practicar el ejercicio sentado/a en una silla y procurando que la cabeza esté apoyada en alguna superficie. Cada músculo se tensa de cinco a siete segundos y luego se relaja de veinte a treinta. Hay que repetir el proceso por lo menos una vez. Si después de esta serie, hay algún área que permanece todavía tensa, puedes repetir la serie unas cinco veces:

  • Cierra ambos puños, tensando los bíceps y los antebrazos. Relaja.
  • Arruga la frente. Al mismo tiempo mueve la cabeza hacia atrás tanto como puedas y la giras describiendo un círculo completo, primero en el sentido de las agujas del reloj y luego en el sentido contrario.
  • Arruga los músculos de la cara como si quisieras parecer una uva pasa: frunce el entrecejo, cierra los ojos con fuerza, aprieta los labios, aprieta la lengua contra el paladar y encoje los hombros. Relaja.
  • Separa los hombros arqueando la espalda como si fueras a hacer una inspiración profunda. Mantente así de cinco a siete segundos. Relaja.
  • Haz una inspiración profunda apretándote la región del estómago con la mano. Mantén la respiración. Relaja.
  • Extiende los pies y los dedos, dirigiendo las puntas hacia arriba fuertemente tensando así las espinillas. Mantén la posición de cinco a siete segundos. Relaja.
  • Flexiona los dedos de los pies tensando con ello pantorrillas, muslos y nalgas. Relaja.

Realiza estos ejercicios de relajación progresiva con precaución de no lesionarte y con regularidad y disfruta de una vida saludable.