Prevenir el corte de digestión

Prevenir el corte de digestión

“¡No te metas aún en el agua, que se te va a cortar la digestión!” Esta es una de las frases que, de pequeños, nos decían nuestros padres y que seguimos oyendo cada vez que vamos a la playa o a la piscina. Esas sobremesas calurosas de verano en las que se tienen unas ganas enormes de tirarse al agua nada más terminar de comer, deben ser reprimidas hasta que no pasen un par de horas desde la comida. ¿La razón? Evitar uno de los percances típicos del verano: el corte de digestión.

El llamado popularmente “corte de digestión” es un trastorno de gravedad variable producido por la falta de circulación sanguínea en el sistema digestivo, en donde se está realizando la digestión de los alimentos de una comida previa. Si durante este proceso, un individuo entra en el agua de forma súbita (en el mar o en la piscina) o si realiza un ejercicio físico intenso, la sangre que se encuentra en el tubo digestivo se desplaza hacia otros órganos (piel y músculos) para contrarrestar el cambio de temperatura o el ejercicio.

¿Por qué se produce el corte de digestión? 

Cuando comemos de forma abundante, gran parte de la sangre circulante se desplaza a las estructuras centrales del organismo, sobre todo, al estómago, hígado e intestinos. Este desplazamiento provoca que otras partes del organismo, por ejemplo el cerebro, estén con menos riego y por tanto menos oxigenados (de ahí el sueño que induce una comida copiosa). Si, en esta situación, entramos de forma súbita en agua fría, se puede llegar a producir una momentánea pérdida de conocimiento, la cual tendría consecuencias fatales si nos encontramos solos en el agua, ya que daría lugar a una asfixia por inmersión.

Prevenir el corte de digestión: sí pero no hay que alarmarse

Aunque el temor a un corte de digestión tiene fundamento y no está de más ser prudentes y prevenirlo, este miedo suele ser excesivo ya que, si la comida no ha sido copiosa y lo que es más importante, no ha habido ingesta abundante de alcohol (antecedente muy frecuente en los casos de ahogamiento), las posibilidades de que se presente en personas sanas y normales es bastante reducida.

Además, en muchas ocasiones, los casos de asfixia por inmersión que se atribuyen a un corte de digestión, realmente no suelen tener tal causa.

Lo que sí hay que tener en cuenta son una serie de recomendaciones básicas para prevenir el corte de digestión:

  • Evitar los cambios bruscos de temperatura corporal. Por ejemplo, no entrar de forma súbita en el agua después de una exposición prolongada al sol.
  • Respetar un período de tiempo prudencial (2 horas) antes de sumergirse en el agua, especialmente después de una comida copiosa.
  • Si nuestro organismo es muy sensible al frío, lo mejor es entrar de forma progresiva en el agua para que el organismo se vaya adaptando al cambio de temperatura.
  • No beber líquidos muy fríos de forma rápida después de haber realizado un ejercicio intenso.

Sigue estos consejos acerca de cómo prevenir el corte de digestión y disfruta del verano.


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