Ojo con la reducción rápida de peso

Ojo con la reducción rápida de peso

El verano se nos ha echado encima y alguno/a no ha realizado todavía la operación bikini y toma medidas drásticas, pero ojo con la reducción rápida de peso. Para lucir bien de manera rápida, muchas personas se someten a regímenes de alimentación muy restringidos, así como a rutinas excesivas de ejercicio. Existen quienes incluso recurren al consumo de pastillas para adelgazar y a tratamientos reductores. Sea cual sea el método, toda estrategia para la reducción rápida de peso, no sólo NO funciona, sino que además representa riesgos para la salud.

Cualquier persona que se someta a un régimen de reducción de peso debe saber que durante los primeros 15 días lo que el cuerpo pierde es líquido. Si es un régimen altamente restringido en calorías, además de líquido, la persona pierde masa muscular, algo sumamente indeseable para la reducción sostenida de peso, así como para la salud.

Es a partir de la segunda semana cuando el cuerpo empieza a utilizar la grasa almacenada en forma de energía, lo que finalmente se traduce en la reducción de peso y de medidas. Para bajar medio kilo de peso se requiere un déficit calórico de 3,500 calorías, lo que se logra a través de la restricción calórica proveniente de alimentos y/o la utilización de las calorías almacenadas en forma de energía En términos prácticos, para perder es necesario comer menos y hacer ejercicio. Los expertos recomiendan un déficit calórico de unas 500 calorías por día, lo que ayudará a perder peso en un tiempo razonable, de una forma eficaz y sin exponernos a riesgos para nuestra salud.

En cuanto a dichos riesgos, la reducción drástica de peso ejerce efectos negativos en la salud a nivel general.

Algunos de los sistemas más afectados son el inmune, el cardiovascular, el reproductivo y el óseo. Una de las causas principales de esto es que el cuerpo no recibe la Recomendación Dietética Diaria (RDD) de los diferentes nutrientes, incluyendo de proteínas, grasas, vitaminas y minerales, esenciales para el mantenimiento adecuado de las funciones corporales. El corazón, por ejemplo, se debilita a consecuencia de la pérdida del músculo cardiaco. También disminuye la presión arterial y ocurren desequilibrios electrolíticos. Si el régimen restrictivo se lleva a cabo durante un período prolongado, el estrés cardiaco consecuente aumenta el riesgo de ataque al corazón.

Para alcanzar y mantener un peso saludable no hay soluciones mágicas. Para lograrlo, es indispensable tener un estilo de vida saludable que permita la reducción de 1/2 a 1 kilo por semana hasta alcanzar el peso adecuado. Una vez alcanzado, se debe mantener una alimentación y una rutina de ejercicios que permitan un balance neutro entre las calorías ingeridas y las calorías gastadas. Recuerda: Ojo con la reducción rápida de peso.


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