Beneficios del nordic walking para la salud

Beneficios del nordic walking para la salud

El Nordic Walking o Marcha Nórdica se puede definir de manera coloquial como “andar con bastones mediante movimientos sincronizados”, mejorando sustancialmente nuestro estado físico y psíquico. Para practicar el Nordic Walking solo son necesarios unos bastones especiales y un calzado adecuando, como pueden ser unas zapatillas de deportes o unas zapatillas/botas de senderismo, pero de suela flexible, que permita la total adaptación de la planta del pie al terreno. Los bastones además son muy útiles para mantener el equilibrio en terrenos deslizantes e inestables, dando una mayor seguridad.

Los orígenes del nordic walking se remontan a principios de los años 1930, cuando en Finlandia el equipo nacional de Esquí Nórdico empezó a entrenar con la técnica de esquí nórdico durante el verano, caminando y corriendo con bastones de esquí.

El Nordic Walking tal como lo conocemos hoy en día lo presentó por primera vez en Finlandia la marca de material deportivo Exel en el año 1997. Un año antes, en 1996, un licenciado en ciencias de la actividad física, Marko Kantaneva, comunicó los resultados de sus estudios y pruebas con bastones a la empresa Exel. Juntos perfeccionaron un concepto de movimiento que recibió primeramente el  nombre finlandés de “Sauvakäveli”, “caminar con bastones”.

En el año 1997, se produjo en Finlandia su presentación como forma de entrenamiento autónomo, recibiendo entonces el nombre de “Nordic Walking”.

Pronto, esta forma de entrenamiento se reveló como actividad enormemente beneficiosa para la salud, y de hecho, en varios países de Europa, la Seguridad Social financia estos cursos como medida de prevención y terapia en determinadas dolencias.

Veamos algunos de estos beneficios del nordic walking:

  • Ejercita casi el 90 % de los músculos del cuerpo en un mismo movimiento, ya que se utiliza tanto el tren inferior como el superior, fortaleciendo los brazos, la espalda y el cuello, ejercitando los músculos abdominales y pectorales.
  • Disminuye la presión sobre las articulaciones. Se reduce sustancialmente la presión sobre tobillos, rodillas y cadera. El movimiento es rítmico y acompasado, no existiendo impactos ni contactos bruscos con el suelo. En bajada se reduce un 26 % la presión sobre las rodillas.
  • Con relación a la marcha clásica (sin bastones), mejora la capacidad cardiovascular y la oxigenación.
  • Aumenta del consumo de energía entre un 20 y un 46%, no dando sensación de cansancio.
  • Otro de los beneficios del nordic walking es que contribuye a la prevención de la osteoporosis, ya que las vibraciones que produce el bastón al apoyarse sobre el suelo generan una vibración muy saludable para el fortalecimiento de los huesos sin dañar las articulaciones.
  • La sensación de satisfacción y bienestar que produce su práctica es difícilmente explicable. Hay que probarlo.

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