Deporte y salud mental

Deporte y salud mental

Está demostrado que existe una relación directa entre deporte y salud mental. El ejercicio físico mejora la función mental, la autonomía, la memoria, la rapidez, la “imagen corporal” y la sensación de bienestar, se produce una estabilidad en la personalidad caracterizada por el optimismo, la euforia y la flexibilidad mental.
La práctica de manera regular de ejercicio proporciona relajación, resistencia, fortaleza muscular y flexibilidad.

Por parte de numerosos expertos en nutrición se ha destacado la importancia de la realización de actividades deportivas para el desarrollo físico, psíquico y social. Además, el deporte tiene una gran influencia en la prevención de muchas enfermedades como la obesidad, la hipertensión y la diabetes.

Se estima que entre un 9 a un 16 por ciento de las muertes producidas en los países desarrollados pueden ser atribuidas a un estilo de vida sedentario. En el estado de salud de una persona este es un factor fundamental que se combina con otros determinantes importantes como la dotación genética, la edad, la situación nutricional, la higiene, salubridad, estrés y tabaco.

Como vemos, deporte y salud mental van unidos de la mano. En concreto:

  • Practicar deporte aumenta la sensación de bienestar y disminuye el estrés mental. Se produce liberación de endorfinas, sustancias del propio organismo con estructura química similar a morfina, que favorecen el ” sentirse bien” después del ejercicio
  • Disminuye el grado de agresividad, ira, ansiedad, angustia y depresión.  algunos estudios han demostrado que el ejercicio físico es capaz de aliviar ciertos síntomas de la depresión. Es por esta razón que muchos expertos recomiendan a las personas que sufren de depresión o ansiedad que empiecen a practicar alguna actividad física. Y para todo ello no es necesario pasar incontables horas en el gimnasio, para mejorar el estado anímico bastará con  una sesión de 30 minutos de 3 a 5 veces a la semana.
  • Otra de las muestras de que deporte y salud mental están estrechamente relacionados es que la práctica de ejercicio, curiosamente, disminuye la sensación de fatiga. Nos da más energía y capacidad de trabajo. ¿Cansado y sin obtener rendimiento después de unas cuantas horas de trabajo? Salir a trotar unos 20 minutos podría ayudar a evitarlo.
    Las investigaciones demuestran que los trabajadores que utilizan parte del descanso a medio día para realizar ejercicio son más productivos y tienen más energía que sus pares más sedentarios.
  • Hacer deporte previene el deterioro cognitivo. El envejecimiento así como las enfermedades degenerativas como el Alzheimer provocan la muerte de las células cerebrales, lo que a la larga conlleva que se pierdan muchas funciones importantes del cerebro. Y aunque que el ejercicio y una alimentación saludable no son capaces de curar esta enfermedad neurodegenerativa, sí que son capaces de prevenir su aparición al disminuir el deterioro cognitivo que comienza a partir de los 45 años. ¿Cómo? Aumentando las sustancias químicas del cerebro que ayudan a evitar la degeneración del hipocampo, una parte importante del cerebro relacionada con la memoria y el aprendizaje.

En definitiva, practica ejercicio de manera regular y tanto tu cuerpo como tu mente te lo agradecerán y te sentirás cada vez mejor por dentro y por fuera.

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